Javier de las Muelas en la barra del Flash

Texto de Xavier Mas de Xaxás y vídeo de Poldo Pomés - Javier de las Muelas (Barcelona 1955) es un cantinero, un barman destacado, impulsor de la elegancia en locales donde la gente acude, sobre todo, a compartir experiencias, y que desde hace años se expanden por el mundo de la mano de la marca Dry Martini.

El Flash no es un bar de copas, ni una coctelería histórica o de lujo, pero para Javier de las Muelas es uno de esos locales que imprimen carácter a una ciudad. Las ciudades, como explica en esta entrevista, pueden leerse de muchas maneras, a través de sus calles, de su gente, de sus monumentos y comercios. De las Muelas cree que la lectura más acertada es la que se realiza a partir de sus bares y restaurantes.

El Flash Flash de 1970 ayuda a transformar una Barcelona gris y desconectada de Europa, a remarcar ese carácter innovador y cosmopolita que hoy sigue siendo una de sus señas de identidad.

 

 

Durante la entrevista, De las Muelas menciona el American Bar que Adolf Loos construyó en Viena en 1908. Es un espacio reducido, de apenas 27 metros cuadrados, diseñado por el arquitecto que introdujo en Europa una arquitecta contemporánea, libre de ornamentos superfluos. El modernismo había levantado edificios en Viena, como Barcelona, Bruselas y otras ciudades burguesas y europeas, a finales del siglo XIX. Si Loos hubiera sido catalán, habría despreciado la quincallería del Palau de la Música e impulsado el Noucentisme.

Son las líneas rectas y sencillas las que también definen al Flash. Alfonso Milá y Federico Correa, como destaca De las Muelas, crearon un clásico contemporáneo para quien el tiempo ya no tiene importancia. Sigue siendo hoy tan nuevo como en 1970. Barcelona no hubiera sido la misma sin el camino que abrió el Flash y otros locales de los años setenta. Entre ellos, el Gimlet de Javier de las Muelas. Es imposible entender el carácter de la ciudad sin entender a las personas que impulsaron estos refugios y a las que acuden a ellos con ganas de compartir mucho más que un cóctel o una tortilla

La tortilla del maestro

Por Xavier Mas de Xaxàs - El Flash Flash fue la primera tortillería de España. La segunda seguramente fue Les Truites de Joan Antoni Miró.

Han pasado más de 40 años y Miró es hoy un maestro tortillero. Nadie ha soñado más tortillas y nadie ha sido capaz de convertir tantos sueños en realidad. Su creatividad parte de una idea absoluta: todos los platos, sean los que sean, pueden ser tortilla y, en consecuencia, todas las combinaciones son posibles si el cocinero, además de ideas, tiene un par de huevos.

Un par de huevos es el título, precisamente, de su último libro, un recetario psicodélico de tortillas imposibles. Dos ejemplos de esta desmesura creativa son la tortilla de cruasán y jamón ibérico (la que más se pide en su restaurante) y la de higos con patatas y semillas de hinojo.

Para estos 50 años del Flash, Miró nos prepara una tortilla de patatas con jamón cocido y butifarra negra, en la que el jamón puede sustituirse por bacon. La prepara en la cocina del Truites y la deja dorada por fuera y babosa por dentro, como le gusta a la gran mayoría de sus clientes.

 



El purgatorio de Quim Monzó

Quim Monzó tenía 18 años cuando abrió el Flash Flash. Estudiaba diseño en l'Escola Massana e inglés en una academia que estaba en Muntaner - Vía Augusta. Las chicas de aquel barrio alto tenían para él una belleza superior a las Sants y no tardó en descubrir que el Flash Flash era un gran lugar para admirarlas y verlas pasar. En este artículo confiesa que el Flash de aquel 1970 fue su catedral de San Pedro y también su purgatorio, la antesala al paraíso que luego se ganó por méritos propios.

"Article original de Quim Monzó- El purgatori, pas inevitable per assolir el paradís

Fa vint-i-cinc anys jo en tenia divuit. Era un noi de barri, criat amb austeritat proletària i que – pels diaris que devorava des dels tretze- tenia pel carrer Tuset i els seus voltants un respecte tan reverencial com el que deuen sentir els católics, pel Vaticà. Llegia el que al Tele/Exprés en deien Terenci Moix, Eugenio Trias, Jaume Perich i, sobretot, Joan de Sagarra. Per molt enrevessades que fossin les cròniques de les nits anteriors, jo en treia indefectiblement l'aigua clara i una conclusió: ja m'agradaria viure així i tancar Bocaccio cada nit.

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Aquí, ahora y el sexo de las hormigas

Vídeo de Poldo Pomés. Texto de Xavier Mas de Xaxás - Mercedes Milá es una de las mujeres periodistas más importantes que ha habido en España. Supo convertir la televisión en un medio próximo y sincero. Hoy puede parecer extraño porque la televisión es distante y manipuladora. ¿Alguien se cree que las preguntas de una entrevista no están pactadas y las respuestas ensayadas? Casi nadie es sincero en televisión.

Pero en octubre de 1982, cuando Milá arrancó el programa de entrevistas ‘Buenas Noches’, todo estaba por explorar y por hacer. El primer invitado fue Maradona y la actuación musical fue de Una Luz Casal, que entonces aún no había triunfado. Un año después, con el formato y el estilo consolidados -algo tan sencillo como llevar la naturalidad de la calle al plató-, Camilo José Cela confesó que era capaz de succionar un litro y medio de agua vía anal, y José Feliciano puso la música. Aun faltaban varias décadas para la explosión de la televisión friki.

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Recetas de tortillas de Carolina Cella

Xavier Mas de Xaxás - Carolina Cella fue la madre de Rudolf Grewe, compilador del Sent Soví, el recetario medieval que es la piedra angular de la cocina catalana.

Carolina nació en Barcelona en 1894 y murió en la misma ciudad en 1987 a los 93 años. Perdió a su padre siendo niña y se crió con su madre en un piso de la plaza Universidad. Fue actriz aficionada, y le gustaba viajar, pasear y bailar. También escribía poesía romántica y con el tiempo fue una gran jugadora de bridge.

Durante unas vacaciones en Mallorca conoció al alemán John Grewe, un hombre 14 años mayor que ella que había recorrido el mundo y vivido en lugares a priori tan opuestos como Madagascar y Brasil. Se casaron y tuvieron tres hijos. Rudolf, o Rudy, fue el menor.

 

Carolina fue una gran aficionada a la cocina. Cocinaba en su casa de la calle Muntaner y también en la casa de veraneo en Viladrau. Escribía las recetas en unas fichas que guardaba muy bien ordenadas. Son platos del recetario clásico, con influencias francesas y alemanas muy claras.

Esta afición por la cocina la transmitió a su nieta Rosa Esteva, que ha hecho una gran carrera como restauradora.
Compartimos aquí con vosotros dos recetas de tortillas que nos parecen interesantes porque Carolina las escucha en un programa de radio.

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¡Si las paredes del Flash hablaran!

Por Margarita Ruiz - Entrar en el Flash Flash es como entrar en casa, con la ventaja de que siempre hay antiguas o nuevas caras amables que te observan, como si estuvieran esperándote para que formes parte de la familia flashera, discreta y variopinta. Da igual la hora, el día de la semana, el clima o la compañía con la que te encuentres: el blanco de paredes y muebles, más la exquisitez del personal te hacen sentir relajada y contenta. Años atrás, una de las cosas que más me sorprendía al entrar, es que Mister Soria siempre me indicaba la mesa en la que alguien me esperaba, sin decirle yo nada. Él siempre sabía quién iba con quién, con una especie de complicidad mágica incapaz de reproducirse en ningún otro lugar. Sabio Soria!!! le eché mucho de menos cuando de jubiló...

Me han ocurrido varias anécdotas entre sus paredes, después de 50 años de asistencia, primero con mis padres y hermanos, después con algún que otro novio y la mayoría de veces, con amigos de todo tipo y condición, porque el Flash es sobre todo, cosmopolita. 


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Mercedes Milá, en El Mirador de hace 25 años

Artículo original de Mercedes Milá, incluido en El Mirador del Flash, editado en 1995 - Rosario Gil Bhórquez trabajó durante 21 años en el Flash Flash como encargada de los lavabos y durante esos años no pidió la baja por enfermedad ni una sola vez. “Yo trabajaba en el Hotel Oriente y, entre otras cosas, hacía 20 o 30 camas de matrimonio al día, que era muy cansado. Lo del Flash era un trabajo mejor”.

Y poco a poco entre el cuidado de los lavabos, la atención al teléfono y el despacho de tabaco Rosario fue creando un mundo personal e intransferible en su relación con los clientes más diversos, que acabó convirtiendo al Flash en el centro de su vida. Hoy, a sus 71 años, esta mujer andaluza nacida en Medina Sidonia, en la provincia de Cádiz, ya está jubilada.

¿Cómo recuerdas ahora Rosario aquellos días locos antes de que se abriera el restaurante al público?

Huy, muchos nervios. Todos hacían todo al mismo tiempo y al final se juntaron los carpinteros con los pintores y lo manchaban todo. Yo les ayudaba y fregaba sin parar. Recuerdo el día que pusieron el papel con las muñecas y el día de la inauguración que entraba la gente por la puerta y yo todavía estaba con el mocho en la mano.

 



¿Cómo te explicaron cuál iba a ser tu trabajo?

Fue el Sr. Milá. Me dijo: Rosario, quiero aquí mucha limpieza y yo le dije que por eso no se preocupara, que eso no iba a faltar. Fíjate que he estado 21 años y todavía están los wáteres de cuando entré. Como la leche, los tenía blancos blancos como la leche, cuando me jubilé los wáteres estaban como llegados de la tienda… no sé ahora cómo estarán… porque yo cuando limpiaba metía bien la mano y tiraba continuamente de la cadena.

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1980. El Flash Flash cumple 10 años.

Por Francis Closas - El parking Tave es el anexo lúdico del Flash desde que en 1980 el diseñador Francis Closas tuvo la idea de montar allí la primera fiesta de aniversario. En aquella época recuerda que el aparcamiento cerraba el sábado por la noche y no volvía a abrir hasta el lunes, y el propietario nos lo cedió el domingo 28 de septiembre. “Disimulamos la entrada con unas telas y unos focos –explica Francis-.

 

 

Nada más cruzar este umbral había una fila de neveras industriales a la derecha con todas las bebidas. Colocamos la pista de baile en el centro y la iluminamos con los faros de siete coches de época. Desde un Aston Martin hasta un Seat 600. Detrás de la pista de baile construimos una tarima y allí se colocó la Orquesta Platería. Un poco más allá instalamos un piano blanco de cola. La fiesta la abrió el bailarín Cesc Gelabert, que acababa de regresar de Nueva York. Interpretó un número muy emocionante inspirado en el jazz. Deberíamos ser unas 400 personas y nos lo pasamos estupendamente hasta que pasada la medianoche los vecinos llamaron a la policía y nos obligaron a cerrar”. Era 1980. Hay cosas que no cambian.

Tortilla de patatas con cebolla, por Carmen Erdocia de Taktika Berri

Vídeo de Poldo Pomés - A Carmen la enseñó a cocinar su suegra en Donosti, una señora mayor y encamada, que nunca le gustaba lo que le preparaba. Esta tortilla, que es una de las señas de identidad del restaurante Taktika Berri, también se la debe a ella. Carmen seguía las recetas que su suegra le dictaba desde la cama y hacía lo que podía. Tanto se esforzó que un día la suegra le dijo que ya no podía enseñarle nada más. Parece que pasó de la crítica constante al elogio permanente. Nosotros también se lo agradecemos. Y atención a esta tortilla. El secreto está en el aceite.

 

 

Eduardo Mendoza. Crear un mundo imposible

Eduardo Mendoza no vio nacer al Flash Flash. Vivía en Nueva York, donde trabajaba de traductor en Naciones Unidas. Allá escribió La verdad sobre el caso Sabolta (1975), una novela que abre un nuevo frente en la literatura española, tanto por su estilo como por su temática, las luchas sindicales a principios del siglo XX.

En este artículo, escrito en El Mirador de 1995, Mendoza recuerda que el Flash era un referente para un emigrante como él, tanto por la oferta gastronómica como por el ambiente. “El Flash -escribe- siempre fue un oasis en aquella Barcelona que entonces estaba en la imaginación de muchos, pero a la vista de nadie”.

 

Fotografía de Eduardo Mendoza en el Flash Flash de Jordi Sarrá