El álbum de Soria
Soria guarda en su casa de Esplugues un álbum con decenas de fotos, retratos de sus amigos, los clientes del Flash Flash.
Amigo y cliente son dos palabras que no suelen ir juntas, pero esta relación no es infrecuente en un restaurante. Es verdad que hay una relación desigual entre el que sirve y el que come, pero si la comida es buena y el ambiente es bueno es fácil que aflore la felicidad y, a partir de ahí, se consolide una relación cordial, incluso de confianza.
El álbum de Soria
Simeón Soria fue el maître del Flash durante 40 años. Su estilo era profesional, es decir, metódico para gestionar una sala con mucho tráfico y muchas rotaciones. A simple vista, parece que desde su posición de mando no debería tener mucho tiempo para saborear las conversaciones y menos aún las confidencias.
Soria, sin embargo, sabía escuchar. Escuchaba como solo saben escuchar los mejores maîtres y camareros de barra. Desde la dignidad de su cargo sabía ser empático sin apenas abrir la boca. Los clientes le confiaban ideas y secretos gracias a su silencio, siempre amable y comprensivo. Este equilibrio entre la discreción y la empatía es muy complicado. Soria lo dominaba como el mejor de los funambulistas emocionales. Por eso, cuando sacaba la cámara y pedía una foto para su álbum personal pocos se resistían. Hay personas muy famosas pero otras muy anónimas, y todas ocupan el mismo lugar en la memoria fotográfica de Soria.
Os ofrecemos un primer paseo por este álbum. Seguirán otros dos. El tiempo detenido en estas fotografías es un gran regalo.
